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Construir una mirada colectiva

Las imágenes y los mapas visuales, nos ayudan a ver cosas que de otra manera permanecen invisibles; nos ayudan a traer al consciente las partes subconscientes de una organización.

En otras palabras, nos ayudan a despertar la consciencia colectiva de la organización.

Cuando tratamos o reflejamos mediante mapas visuales, bien la construcción y definición de una misión, las causas de un conflicto, el transcurso de una sesión de creatividad o diálogo… tal como menciono en el capítulo del primer reto, el hemisferio holístico (el derecho) de nuestro cerebro también se activa y conseguimos abordar el tema con mayor profundidad y desde un punto de perspectiva más amplio; conseguimos, al mismo tiempo, ser más creativos y tener una descripción más ajustada de la realidad.

Una organización que es capaz de VER más, es una organización con más probabilidades de responder y actuar ante aquello que ve. Si no lo vemos parece que no existe. Por lo tanto, si, por ejemplo, lo que no somos capaces de ver es la causa real de un conflicto o el potencial todavía no explorado de un equipo, no podremos actuar desde ese conocimiento. De la misma manera, una organización en el que las personas son capaces de VERSE más entre sí, es una organización donde habrá más empatía y espíritu de colaboración. Crear nuestras propias imágenes o mapas visuales como entidad, nos ayuda a VER más y mejor nuestra organización y a nuestras compañeras de trabajo.

Todo esto que expongo sobre el poder de lo visual, lo vemos reflejado, de una manera más poética, en el refrán “ojos que no ven corazón que no siente”. Y es que, el sentido de la vista es, en general, el sentido que más utilizamos los seres humanos para recibir información del mundo que nos rodea; es el sentido, también, que más capaces nos hace de entender y de retener esa información que recibimos. De ahí el poder de lo visual, tanto en el lenguaje como en el entorno físico que nos rodea.

A pesar de su poder, en el último siglo, con el dominio de lo racional y lo verbal, el lenguaje visual y lo holístico ha quedado apartado tanto del mundo educativo como de los entornos laborales. Por ello, me gustaría abogar por recordar y reconocer el enorme impacto que tiene el lenguaje visual en nuestras funciones cognitivas, y por recuperar y reincorporar el poder de nuestra mente visual en nuestro día a día y en las diferentes organizaciones, equipos o grupos de los que somos parte.

En la línea de recordar el poder de lo visual, me gustaría aprovechar también, para recordarnos la diversidad de las capacidades e inteligencias humanas y abogar por el reconocimiento y la integración en nuestras organizaciones también, del conocimiento y la riqueza que nos aportan todos los diferentes sentidos que tenemos como seres humanos; el olfato, el oído, el tacto, y demás sentidos de los que quizá todavía, no somos tan conscientes.

Cuando ampliamos de una manera consciente nuestra capacidad de comunicar y de escuchar a todos nuestros sentidos, accedemos a una inteligencia y a una capacidad de pensamiento que va más allá de lo que las palabras nos pueden decir o nos pueden hacer imaginar. Es importante reconocer y ser conscientes también, de la diversidad de inteligencias que existen y de que cada persona cuenta con sus preferencias y fortalezas personales.

Por lo tanto, llegados a este punto, el lenguaje visual no solo nos aporta un reflejo más profundo de la realidad y una mayor capacidad de pensamiento creativo, sino que es, además, junto con diferentes metodologías de accesibilidad, como la lectura fácil, una herramienta imprescindible para poder crear espacios de trabajo más inclusivos y participativos.

Con esto, invito a todas las organizaciones o grupos de personas a explorar la inteligencia y el conocimiento que la mente holística y visual nos aporta y nos puede aportar en nuestro día a día (cuando queremos explorar o expresar cómo nos sentimos, cuando queremos trazar un plan o definir una misión, analizar una situación, una relación, comunicar un proyecto, un sistema, una idea…). Estoy segura de que supondrá un paso significativo en el camino de construir organizaciones más conscientes, que nos vean y en las que nos veamos más en nuestra totalidad como seres humanos, reconociendo, conociendo y abrazando la diversidad de nuestro potencial en toda su amplitud; no sólo en beneficio de nuestra plenitud personal sino en beneficio también, del bienestar y progreso colectivo.

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